miércoles, 15 de abril de 2015

NACER DE NUEVO. LUZ


Cristo ha resucitado. Aleluya.

Nicodemo acude de noche a Jesús porque siendo un hombre del Sanedrín no quería ser visto. Temía las consecuencias de su curiosidad por conocer y hablar con Jesús. En la intimidad que ofrece la noche, de la cual ya no somos tan conscientes, porque ahora caminar en la noche, a no ser que sea en un día muy oscuro y por montaña, no sabemos lo que es en si la noche. Yo me imagino aquellas calles estrechas, aquella casa con una lumbre o un candil, un luz tenue, en que se dibujan los rostros y se cruzan las miradas, se reflejan las lágrimas en el tintineo de un llama, en que se confunde la sombra y la luz, y, posiblemente vieron como la noche iba dejando paso a la luz. Nicodemo aprovecharía aquella noche para nacer como hombre nuevo, como hijo de la luz. Tanto es así, que será con José de Arimatea, quienes dando la cara piden el cuerpo muerto de Jesús y le dan sepultura. El que había ido por la noche, ahora, se deja ver a  plena luz del día.
Os invito a que experimentemos la noche y nos dejemos llenar de la luz. Reconozcamos cuantas de nuestras actitudes nos llevan a ir a tientas, perdidos, escondidos, ocultos. Al ir al templo contemplemos el cirio pascual que ilumina la noche santa, el faro de luz que nos guía, la columna de fuego que nos libera, la luz que nos nutre. Como las plantas que buscan la luz del sol para crecer, así, busquemos la luz de Cristo para dejarnos iluminar por su amor. 
Cristo nos ilumina con su entrega, con la que muestra el amor del Padre por todos.
(Juan 3,16-21)

Nosa Señora da Franqueira, axúdanos a facer as obras da luz.

Feliz día
Javier Alonso
A Franqueira
15-04-15

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